Una pareja vive una vida armoniosa y cómoda, hasta que un día ven desde su casa unos cadáveres en la playa, arrojados por el mar. Después de presenciar semejante escena, la vida de ella y la de él no vuelven a ser la misma. Un díptico compuesto por los monólogos Pleamar y La huida. «Palabras preñadas de intimidad y pasión, pero que también se tambalean de impotencia». (Knack) «Es más poesía recitada que teatro exaltado. En esa contención de emociones reside su fuerza». (De Standaard) «Con sutileza, nos hace reflexionar sobre nuestro comportamiento ante aquello que hipócritamente llamamos la &x0201C;crisis de los refugiados&x0201D;. (&x02026;) Sin moralismo excesivo, la empatía y la identificación conducen a un libre posicionamiento de los dos, expresado en la hipótesis final: &x0201C;Quizá podamos elegir&x0201D;». (sceneweb.fr, al hilo de las representaciones en Aviñón)