La Ben plantada es una obra simbólica y ensayística en la que el autor presenta a Teresa, figura idealizada que encarna el orden, la armonía y los valores del clasicismo mediterráneo. A través de breves textos reflexivos, d’Ors utiliza a la protagonista como modelo de equilibrio moral, estético y cívico frente al desorden y la improvisación. El libro combina filosofía, crítica cultural y prosa poética para exponer los principios del novecentismo, defendiendo la disciplina, la claridad y la tradición como bases para la regeneración cultural y espiritual de la sociedad catalana.