Este disco de 1978 muestra los extremos contrastantes de la musa de Waits en aquel momento. El álbum se enmarca con una versión orquestal del clásico de Bernstein, "Somewhere", y la guitarra de jazz con un toque de humo de la discreta canción que da título al álbum. Entre ambos, se encuentran la tragicómica "Christmas Card From A Hooker In Minneapolis" y el estridente r&b de "Whistlin-Pass the Graveyard". "Kentucky Avenue" es la canción conmovedora y demoledora que no puede faltar en tu corazón.