Poco más se puede glosar de la trayectoria de uno de los mejores dibujantes de Cómic del siglo XX. Milo Manara con su estilo desenfadado transgresor y sinvergüenza, junto a la maestría pictórica intelectual e imaginativa de sus dibujos, ha creado una escuela con sus historias, algunas llevadas al séptimo arte, que sin extraviar en ningún guión esa tan a veces divertida como procaz correlación de sucesos, completa ese desenfado erótico que tanto gusta a la gente con sentido común a la que regocijan sus locas anécdotas.