Rapsodia Húngara n.º 11 en la menor: Las Rapsodias Húngaras son obras basadas en el folclore gitano y húngaro que Liszt escuchó en su juventud. La n.º 11 es relativamente corta pero fascinante: arranca con un tono lento, melancólico y misterioso (el lassú) y termina con una sección rápida, salvaje y de un ritmo frenético (la friska). El texto de la contraportada destaca muy bien su "ardor y temperamento".
La Campanella (Estudio n.º 3): Es una de las piezas más famosas y difíciles de toda la historia del piano. Pertenece a los Grandes Estudios de Paganini. Liszt quedó tan impactado al ver al violinista Niccolò Paganini en concierto que se propuso trasladar esa imposibilidad técnica del violín al piano. La Campanella imita el repique de una campanilla mediante saltos gigantescos de la mano derecha a gran velocidad y un uso endiablado de los trinos.