El cuarto volumen de esta colección antológica reúne un nuevo centenar de historias breves protagonizadas por la muerte y sus múltiples caras: irónicas, escalofriantes y, a veces, inesperadamente tiernas. Cada relato es una pequeña joya de terror cotidiano que se devora de una sola vez. Una obra para quienes disfrutan de lo oscuro contado con ingenio y una pizca de humor negro.