El oscuro y visceral universo de Dorohedoro continúa desplegándose en su duodécimo volumen, donde la violencia, el humor negro y los misterios sobre el origen de Caiman se entrelazan con una intensidad arrolladora. Q Hayashida vuelve a demostrar por qué esta serie es única: un mundo distópico habitado por magos, monstruos y personajes imposibles de olvidar. Si llegaste hasta aquí, ya sabes que no hay vuelta atrás.