Carnaza Humana llega a su cuarto número y la tensión no da tregua: cada entrega lleva la historia un paso más cerca del límite, con una narrativa visceral que engancha desde la primera viñeta. Una serie de cómic que no deja indiferente a nadie y que demuestra por qué el formato serial sigue siendo adictivo. Si empezaste, ya sabes que no puedes parar.