Paul Nash fue uno de los grandes pintores del frente occidental durante la Primera Guerra Mundial, un hombre atrapado entre el horror que veía y la belleza que era incapaz de dejar de perseguir. Dave McKean reconstruye su mundo interior a través de imágenes oníricas y poderosas, donde los paisajes devastados de la guerra conviven con los sueños, los símbolos y la memoria. Un libro que es, al mismo tiempo, biografía, poema visual y meditación sobre lo que el arte puede salvar cuando todo lo demás se rompe.