Joan Ximénez Petitet, un corpulento gitano del barrio del Raval de Barcelona, había acompañado tocando los bongos a muchos de los grandes músicos de rumba. Antes de morir su madre, Petitet le prometió que algún día devolvería la rumba catalana a la cima, a ser posible en uno de los escenarios más importantes como es el Gran Teatro del Liceo. Ahora, para poder cumplir su promesa, deberá
reunir a una veintena de músicos gitanos geniales, aunque indisciplinados y conseguir el milagro que supone ponerse de acuerdo con una orquesta sinfónica. Los ensayos, ciertamente, son un caos: sus gitanos no han leído nunca una partitura. A pesar de las dificultades, Petitet aprovecha tanto los días buenos como los malos, dispuesto a cumplir la promesa que le hizo a su madre.