La figura sigue la estética de la imaginería religiosa española e iberoamericana de estilo barroco, este tipo de piezas se produjo de forma artesanal desde el siglo XVIII.
La tela y el bordado en oro y los encajes tienen aspecto de finales del siglo XIX o principios del XX.
Presenta craquelado en la cara como puede verse en las fotos y está dentro de una urna de cristal de fabricación casera.