Pieza clásica de la iluminación tradicional española, cuenta con un depósito central rodeado por cuatro piqueras o quemadores (brazos) diseñados para albergar las mechas. La estructura se sostiene sobre un eje vertical ajustable mediante una llave de mariposa o palomilla, rematada en la parte superior por un copete decorativo que sirve de asa para su transporte. Conserva la pantalla o percha de sujeción arqueada, elemento que a menudo se pierde en este tipo de lámparas.