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Dickens enamorado. Amelia Pérez de Villar.


  • Éléments: 1

    État: Très bon (neuf ou comme neuf, aucun signe d'utilisation)


    Editorial Fórcola 2020 

    21x13 cm 212 pag. 

    2020: 150 aniversario de la muerte de Charles Dickens

    La escritora y traductora Amelia Pérez de Villar ofrece en este ensayo biográfico una nueva visión más íntima y personal de Charles Dickens, a través de los aspectos más desconocidos de su vida, en dos episodios sentimentales: uno, cuando apenas era un muchacho aficionado al teatro; otro, tras haber alcanzado el éxito internacional, en los últimos años de su vida. Apenas mencionada brevemente en las biografías oficiales del escritor –de John Forster a Peter Ackroyd–, su relación juvenil con Maria Beadnell Winter tuvo una clara influencia –en opinión de muchos, incluido el propio Dickens– en su trayectoria literaria y en su obra, hasta el punto de suponer un acicate definitivo para que se lanzara a la conquista del mundo. Probablemente, de haberse casado con una de las hermanas Beadnell –como sus amigos Henry Kolle y David Lloyd–, su vida hubiera transcurrido por otros derroteros, que nunca hubieran proporcionado el material necesario para crear personajes y obras inmortales como Dora Spenlow o David Copperfield, privándonos así de un genio indiscutible de la literatura de todos los tiempos. El ensayo biográfico de Amelia Pérez de Villar nace del descubrimiento y estudio de la correspondencia privada de Dickens con Maria Beadnell, unas cartas rescatadas del olvido y la censura familiar, que fueron publicadas en 1908 en una edición limitada para los miembros de la Sociedad Bibliófila de Boston, y que permanecían inéditas en español. Ya en el verano de 1857, el consagrado escritor, padre recto de diez hijos y esposo amantísimo, bon vivant y dandy en el vestir, conoció a la joven actriz Ellen Ternan, con quien convivió más de una década y cuya historia de amor –recuperada por Claire Tomalin en La mujer invisible y llevada al cine por Ralph Fiennes– estuvo condicionada y truncada por la férrea moral victoriana.



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