Nous utilisons nos propres cookies et ceux de tiers pour analyser nos services. Si vous continuez à naviguer, nous considérons que vous acceptez leur utilisation. Plus d'informations ICI

IMPORTANTE GRABADO HISTÓRICO - TROPAS DEL GENERAL ÁLAVA EN VITORIA EL 21 DE JUNIO DE 1813 - ORIGINAL


19 fotos IMPORTANTE GRABADO HISTÓRICO - TROPAS DEL GENERAL ÁLAVA EN VITORIA EL 21 DE JUNIO DE 1813 - ORIGINAL (Arte - Grabados - Modernos siglo XIX)

  • ¡25% de rabais ! Avant 4.050,00 €
    mardi prochain, dernier jour
  • Éléments: 1

    État: Normal (avec des signes d'utilisation normale)


    IMPORTANTE GRABADO HISTÓRICO - TROPAS DEL GENERAL ÁLAVA EN VITORIA EL 21 DE JUNIO DE 1813 - ORIGINAL -

     

    Buen estado de conservación general, presenta pequeña manchas de óxido y pérdidas leves de color en algunas zonas, se puede apreciar antiguas marcas de doblez.

    Grabado de importante valor histórico ya que la gran mayoría de los 400 ejemplares que realizó el ayuntamiento de Vitoria, perecieron en el fuego como bien explicaremos a continuación.

    Delineado por D. Manuel Angel Chavarri y Grabado por D. Esteban Boix.

    Entre 1784 y 1800

    Inscripción: "Vista de la entrada del general Alava en Vitoria el dia 21 de junio de 1813"  Al frente de un escuadrón de caballería, con el cual libertó su pueblo natal del saqueo que habían empezado a hacer los Franceses. la ciudad lo hizo grabar para perpetuar su memoria.

     

    Medidas cuadro:

    Alto: 65

    ancho: 75

    Medidas parte visible del grabado:

    Alto: 45

    ancho: 53

     

    Datos de interés:

     

    Miguel Ricardo de Álava

     
     
    Miguel Ricardo de Álava
    Don Miguel Ricardo de Alava by William Salter cropped.jpg

    Escudo del rey de España abreviado antes de 1868.svg
    Presidente del Consejo de Ministros de España
    14 de septiembre (de iure)-25 de septiembre de 1835
    Predecesor José María Queipo de Llano Ruiz de Saravia
    Sucesor Juan Álvarez Mendizábal

    Ministro de Marina
    13 de junio-28 de agosto de 1835
    Predecesor José Vázquez Figueroa
    Sucesor José Sartorio

    Ministro de Estado
    14 de septiembre-4 de octubre de 1835
    Predecesor José María Queipo de Llano
    Sucesor Juan Álvarez Mendizábal

    Información personal
    Nombre de nacimiento Miguel Ricardo de Álava Esquível Ver y modificar los datos en Wikidata
    Nacimiento 7 de febrero de 1772
    Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg VitoriaÁlavaEspaña
    Fallecimiento 14 de julio de 1843 (71 años)
    Flag of France.svg BarègesFrancia
    Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
    Partido político Partido Progresista
    Información profesional
    Ocupación Militarpolítico y diplomático
    Rango
    • General Ver y modificar los datos en Wikidata
    Participó en Guerra de la Independencia Española y Guerras Napoleónicas Ver y modificar los datos en Wikidata
    Distinciones
    • Caballero comendador de la Orden del Baño
    • Gran Cruz de la Orden de Carlos III
    • Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo
    • Commander of the Military Order of William (1815) Ver y modificar los datos en Wikidata
    [editar datos en Wikidata]

    Miguel Ricardo de Álava y Esquível, conocido como el General Álava (Vitoria7 de febrero de 1772 - BarègesFrancia14 de julio de 1843). Militarpolítico y diplomático español.

     

    Índice

      [ocultar
    • 1Carrera en la Armada
    • 2La Guerra de la Independencia
    • 3Persecución absolutista
    • 4En el Reinado de Isabel II
    • 5Curiosidades
    • 6Honores y condecoraciones
    • 7Véase también
    • 8Notas y referencias
    • 9Bibliografía
    • 10Bibliografía adicional
    • 11Enlaces externos

     

    Carrera en la Armada[editar]

    De familia noble, se casó con su prima, descendiente de los Marqueses de Legarda. Entre 1781 y 1790 cursó los estudios primarios en el seminario de Vergara, regentado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País.1

    En 1785, con sólo 13 años, ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería de Sevilla nº 11 al frente del cual se encontraba su tío José de Álava, llegando al grado de subteniente en 1787.

    Tras su paso por la infantería, en 1790 y coincidiendo con el fin de sus estudios, ingresó en la Armada, posiblemente atraído por la figura insigne de su tío, Ignacio María de Álavacapitán de navío. Se incorporó a distintos barcos desde los que participó en múltiples acciones militares de la marina española contra Francia e Inglaterra: en Ceutael sitio de Toulon e Italia, lo que, junto a sus excelentes contactos familiares, le permitieron ascender con rapidez. En 1794 ya era teniente de Fragata.1

    Embarcado junto a su tío Ignacio en 1795 en una expedición que pretendía dar la vuelta al mundo, permaneció en América del Sur hasta 1800. De regreso a España cumpliendo las órdenes que había recibido tres años antes, fue apresado por los ingleses. Liberado meses más tarde, en 1801 estaba en la península. En 1802 se encontraba en Cádiz, donde ascendió a teniente de Navío y fue a Madrid, de nuevo bajo las órdenes de su tío Ignacio.

    A su regreso a Cádiz en 1805, fue destinado a la flota comandada por el almirante Gravina. Tras la expedición a la Martinica, concebida por Napoleón como una maniobra de distracción para la Armada inglesa, intervino en la escaramuza de Finisterre. El 21 de octubre, participó en la Batalla de Trafalgar a las órdenes de Gravina a bordo del Príncipe de Asturias mientras su tío capitaneaba en el Santa Ana. Tras el fatídico combate, sería ascendido de nuevo.

    La Guerra de la Independencia[editar]

    Al estallar la guerra de la Independencia, Miguel Ricardo de Álava se encontraba retirado del servicio y aposentado en Vitoria. Sin embargo, no se había retirado de los asuntos públicos pues era un miembro de la aristocracia terrateniente de la provincia. Cuando comenzaron a llegar las tropas francesas le fueron encomendadas diversas gestiones. Fue comisionado por las Juntas Generales de Álava para ser su representante ante las autoridades españolas y francesas. Cuando estalló la guerra, fue enviado a la junta que elaboró la Constitución de Bayona como representante corporativo de la marina de Guerra. Sin embargo, aunque fue uno de los firmantes, se inhibió de participar en las deliberaciones alegando que era sólo un militar y no entendía de temas políticos. No se opuso a la abolición de los fueros vascos. Acompañó a José Bonaparte en su entrada a España y parecía dispuesto a aceptarlo como monarca, pero las Juntas Generales de Álava se resitieron a renegar de su lealtad a Fernando VII. En ese punto, los franceses reunieron por la fuerza a los junteros y les obligaron a proclamar a José Bonaparte a punta de bayoneta en plena vía pública. Álava se retiró a su casa y al cabo de pocas semanas dictó su testamento y partió clandestinamente hacia Madrid para unirse al bando patriota.

    Siendo asignado al Regimiento de Órdenes Militares, combatió en CalatayudTudela y Medellín, estando a las órdenes del general Castaños y del Duque de Alburquerque.

    A finales de enero de 1810 fue encargado de trasladarse a Portugal, donde se hallaba el general Wellington y comunicarle el sentir de la Junta de Cádiz sobre la difícil situación militar en que se encontraban frente a los franceses. Durante la estancia con el general inglés se trabó una profunda amistad entre ambos,2​ que le llevó a permanecer como delegado de las Juntas españolas en las unidades británicas, participando en distintas operaciones, entre las que destacan la de Talavera y la de Buçaco, gracias a la cual ascendió a Brigadier por recomendación expresa del propio Wellington.

    Arthur Wellesley nombró a Álava para dirigir las operaciones de sitio de Ciudad Rodrigo a finales de 1811, obteniendo la victoria poco más tarde, en enero de 1812, lo que supuso su ascenso a Mariscal de Campo por orden del 31 de enero del mismo año.

     
    El general, a caballo, en el Monumento a la Batalla, en la Plaza de la Virgen Blanca de Vitoria.

    Tras la retirada francesa, el Mariscal Álava proclamó en Madrid la Constitución de 1812 y se convirtió en Presidente de Gobierno de facto al tomar disposiciones en nombre de las distintas Juntas, tales como la amnistía a los colaboradores militares de José I que se entregasen. En el norte proseguían las operaciones militares, y allí siguió dirigiendo diversos ataques, siendo herido en Dueñas. Parcialmente retirado de la primera línea, fue proclamado Diputado general de Álava el 23 de noviembre.

    Repuesto de las heridas, el 21 de junio de 1813, participó en su propia tierra en la Batalla de Vitoria, al terminó de la cual, tomó una unidad de caballería británica y penetró en la ciudad evitando que vencedores y vencidos realizaran saqueos en la ciudad. En julio de 1813, nuevamente junto a Wellington, se internó en territorio francés persiguiendo al enemigo aun después de acabado el conflicto en la península.

    Persecución absolutista[editar]

    Nada más terminar la guerra, y durante el Reinado de Fernando VII, el monarca le nombró embajador en los Países Bajos a petición de los británicos. Sin embargo, la política represiva iniciada por el propio rey le llevó a ser arrestado en Madrid el 8 de octubre de 1814, siendo acusado de diversos delitos, todos ellos falsos. Salió de prisión el día de Nochebuena del mismo año y, curiosamente, había sido ascendido a Teniente General días antes de levantarse el arresto.

    El 26 de abril de 1815 fue nombrado de forma interina embajador en París con el apoyo explícito de Inglaterra, que obtuvo de Fernando VII la autorización para que Álava mantuviese contactos con Wellington en Holanda. Desde ese puesto, realizó, entre otras, gestiones para la recuperación de obras de arte expoliadas durante la contienda.

    Sorprendido por el regreso de Napoleón, marchó con Wellington y tomó parte en la batalla de Waterloo. De esta manera, se convirtió en la única persona que intervino en dos de las batallas más decisivas de las guerras napoleónicas: en Trafalgar y Waterloo.34​ Tras la derrota del francés y habiéndosele entregado la distinción de la batalla de Waterloo, permaneció en París como embajador, resistiéndose al relevo en tal puesto por el de la cancillería en Holanda, hasta que finalmente se retiró a Vitoria en 1819 alegando motivos de salud.

    Después fue elegido Presidente de las Cortes Generales en el Trienio Liberal, donde era Diputado por Álava. Durante este período también dirigió a la Milicia Nacional. Fue un defensor del restablecimeinto de la Constitución de 1812 y mantuvo su fidelidad al Gobierno aun cuando se produjo la intervención de Francia a través de la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis. Huyó a Cádiz, donde apoyó la destitución de Fernando VII entre los pocos diputados liberales que todavía resistían la ocupación. Fue comisionado para pactar con los franceses las condiciones de la rendición de Cádiz, pero el fracaso de las negociaciones permitió que fuera condenado a muerte por los absolutistas.

    Tras el fin del Trienio huyó a Gibraltar con el apoyo de Wellington, para trasladarse posteriormente a Londres. Permaneció en el exilio, con el apoyo de la Corona inglesa, entre el Reino Unido y Francia, acudiendo a esta última sólo en ocasiones para tomar baños, hasta que en 1833 se le comunicó la firma de una amnistía que le permitía el regreso.

    En el Reinado de Isabel II[editar]

     
    Estatua de Miguel Ricardo de Álava como diputado general de la provincia, en la fachada de la Diputación Foral de Álava, en Vitoria-Gasteiz.

    Durante la Regencia de María Cristina fue embajador en Londres, donde trató de gestionar la intervención de la Cuádruple Alianza de una manera firme y con apoyo económico y militar durante la guerra carlista en favor de la reina Isabel II, sin conseguirlo plenamente.

    Ocupó un escaño en el Estamento de Próceres y aceptó la cartera de Ministro de Marina, cargo que ocupó solamente del 14 al 25 de septiembre de 1835 con el Conde de Toreno. Tras la caída de éste, rechazó continuar en el gabinete aunque se lo había ofrecido Mendizábal, así como también renunció a la cartera de Estado, actuales asuntos exteriores, para la que había sido propuesto. Nominalmente, fue Presidente del Consejo de Ministros, actual Presidencia del Gobierno, antes de que Mendizábal ocupara el puesto, pero no juró el cargo y permaneció en Londres. Finalmente, y no muy a su gusto, aceptó ser embajador en París, donde presentó un plan para que las tropas cristinas cruzaran la frontera francesa en su lucha contra el carlismo, se reabastecieran en el país vecino e impidieran los suministros que les llegaban a los carlistas.

    En las disputas entre el Partido Moderado y el Partido Progresista, se decantó claramente por aquéllos y se opuso a los sucesos de la Granja, así como a las consecuencias jurídicas que se derivaron de los mismos con la aprobación de la Constitución de 1837, que se negó a jurar hasta 1838.

    De nuevo en la embajada londinense, regresó a España, ya muy enfermo, en junio de 1843, falleciendo un mes más tarde.

     

     

     

    El General Álava cierra Vitoria al saqueo

     

    Las tropas imperiales se unen al convoy francés en su retirada hacia Francia mientras que las fuezas aliadas se ocupan más del saqueo que de perseguir a su enemigo
     
     
    En Tuenti
    El General Álava cierra Vitoria al saqueo
    Grabado de la persecución de los aliados a los soldados imperiales en la Plaza Vieja.

    Este texto reproduce los sucesos que acontecieron en la tarde del 21 de junio de 1813, el día de la Batalla de Vitoria. (El análisis de situación de los días previos: 17 de junio18 de junio19 de junio 20 de junio)

    Tras el mayor duelo artillero de toda la Guerra de de Independencia, José I ha ordenado la retiradageneral desde Ali a eso de las 17.30 horas de este 21 de junio. El pánico entre las tropas imperiales es general. Los artilleros abandonan el frente dejando los cañones y la caballería huye en sus monturas. Las fuerzas de José I se retiran hacia Zurbano protegidos por sus camaradas, dueños todavía de Arriaga, Gamarra Mayor y Escalmendi. Con el cierre de la carretera a Arlabán por los hombres de Longa en Durana, la única vía de escape es ahora el camino de Salvatierra.

    José Bonaparte toma una berlina en la Plaza Nueva y parte hacia Elorriaga con Jourdan y su Estado Mayor. Los primeros huidos se encuentran en Betoño con su compatriota Reille, luchando todavía en el camino real, cortado por Longa. Entonces optan por salir hacia Pamplona por Salvatierra, pero se topan con un gran atasco producido por la caravana real, la reserva de artillería y los carros del tesoro que habían salido de la Plaza Nueva.

    La ciudad salvada

    En medio del caos, el General Álava solicita a Wellington un escuadrón de caballería para entrar en la ciudad, cerrar las puertas y aislarla del ejército aliado. El General conocía el comportamiento de las tropas tras los combates, en los que el saqueo y el incendio eran usuales. Miguel Ricardo de Álava escoge a los húsares alemanes de la KGL de Von Alten y acompañado por el príncipe de Orange se dirigen por la calzada real a Vitoria para pasar bajo el portal de la torre de Doña Ochanda. Tras pasar por la calle Herrería llegan a las plazas Nueva y Vieja de donde desalojan a los franceses que quedaban rezagados.

    Álava, reconocido por sus vecinos, recibe algunos vítores, pero el general les pide que se recluyan en sus casas porque "los que vienen son peores que los que se han ido", conocedor de los saqueos anteriores del ejército anglo-portugués en Badajoz y Ciudad Rodrigo. Con algunos refuerzos más, Álava ordena cerrar las puertas de la ciudad. Los imperiales se retiran ordenadamente de Arriaga, Gamarra Mayor y Escalmendi conteniendo la persecución aliada. Al llegar a Zurbano, se deshace el contacto entre las tropas enemigas, más centradas en el saqueo del convoy que en perseguir a los franceses, aunque algunos fueron perseguidos hasta Ilárraza.

    El tesorero real manda abrir los furgones del tesoro para que sus tropas cojan cuanto puedan antes de la llegada de los enemigos. Los soldados aliados llegan a Vitoria y se encuentran con parte del convoy que todavía no había salido de las calles de la ciudad, compuesto por miles de carruajes civiles y militares intentando una huida imposible. La aglomeración, en la que también participan algunos vecinos de Vitoria, atrae a los atacantes que olvidan la persecución para comenzar el saqueo.

    Entre las 7 y las 8 de la tarde concluye la Batalla tras 12 horas de combates con una clara victoria aliada y un balance de unas 12.800 bajas -5.200 aliadas-. Será prácticamente el punto final de la ocupación francesa en España y el principio del fin del imperio napoleónico. Los ecos de la Batalla de Vitoria cruzarán Europa en las próximas semanas. Y llegarán a oídos de Beethoven, que dedicará una sinfonía a la victoria de Wellington, una obra que le reditó éxito, fama y dinero.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Información de interés para los compradores:

    Antes de realizar una puja, oferta o compra, por favor, esté seguro de que ha consultado correctamente toda la información del anuncio y ha visto bien todas las fotos que adjuntamos, si tiene cualquier tipo de duda, consúltenos antes de nada, estaremos encantandos de revolver todas ellas, gracias y mucha suerte.

    Gastos de envío:

    Gastos de envío península : Tarifa correos 2018

    Gastos de envío Islas Canarias e internacional: Tarifa correos 2018



Informer sur ce lot