Ricoh KR-5 + Riconar 55mm 1:2,2


7 fotos RICOH KR-5 + RICONAR 55MM 1:2,2 (Cámaras Fotográficas - Réflex (no autofoco))

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    Ricoh KR-5 + Riconar 55mm 1:2,2

    A comienzos de los ochenta la oferta en cámaras baratas solía comenzar con las del Este (gama de las Praktica alemanas orientales o las Zenit rusas) y proseguía con las más accesibles de las marcas japonesas conocidas. El problema es que estas solían ser cámaras sólo automáticas, como la Pentax MV, la Nikon EM o la Canon AV-1. Razonablemente uno quería algo mejor y por aquel tiempo comenzó a aparecer en las pocas revistas especializadas (Arte Fotográfico, PHOTO, Nueva Lente) el anuncio de una cámara que por un precio razonable (poco más de 20.000 pts, unos 120 o 130€ de ahora, aunque con el nivel adquisitivo de entonces suponía lo que ahora serían por lo menos 500€) ofrecía una cámara con aspecto profesional, mecánica y manual. Era la Ricoh KR-5 y añadía, además, la famosa bayoneta “K” que permitía usar los objetivos Pentax, por ejemplo.  Aunque fabricada en policarbonato la KR5 mostraba un aspecto formidable y serio, muy lejos de las cámaras para principiantes como la Nikon EM y demás, con sus “bips” y “leds”. Tenía todo lo que hay que tener, como fotómetro a través del objetivo, con aguja, autodisparador etc. Incluso había un botón “falso” que parece de profundidad de campo pero que en realidad no hace nada, pero impresiona. Creo que en versiones posteriores de la KR-5 allí se colocó un led.

    La cámara tenía sus limitaciones. La velocidad máxima no pasaba del 1/500 y la más baja era de 1/8.  Pero lo compensaba con obturador metálico a prueba de bomba y una dureza imbatible. El objetivo, con una modesta luminosidad de 1:2,2, daba una calidad sorprendente.

    He de confesar que, no obstante, caí en las manos de Nikon y me compré la EM, que fue mi primera reflex. Trauma y complejo de inferioridad que superé dos años después invirtiendo una paga extra íntegra en comprar una Nikon FE, ya con velocidades manuales y presencia “seria”.

    Pero siempre me quedó la sensación de que había equivocado el camino, y que la “honrada” Ricoh KR-5 debió haber sido mi primera cámara.

    ESTADO: Impecable, literalmente como nueva, todo funciona, las velocidades por supuesto, pero también el fotómetro, etc. Y el objetivo muy bien también, genial. Una gozada.